José A. León A.

Víctor Manuel Arroyo Basaldúa, fue el maestro propulsor de la Anatomía Veterinaria en la República Argentina, en Chile y en Venezuela. Nació el 11 de Enero de 1891, en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos en la Provincia de Buenos Aires de la República Argentina.

Desde muy joven, Arroyo manifestó una marcada inclinación por los estudios agropecuarios y estudió en la Escuela de Agronomía y Veterinaria de Santa Catalina, primer Instituto Agronómico y Veterinario de la Argentina, desde el año 1883. En el año 1910 se gradúa de Perito Agrícola Ganadero y en 1911, inicia sus estudios de Medicina Veterinaria en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de La Plata, por cuatro años hasta graduarse de Doctor en Medicina Veterinaria el 27 de marzo de 1915, con la presentación de su tesis de grado titulada ”Tuberculinas”.

Recién graduado ocupó el cargo de Veterinario Municipal, en su ciudad natal y en 1918 es contratado por el gobierno de la República de Chile, como profesor fundador de la Escuela de Medicina Veterinaria, en las cátedras de Anatomía, Fisiología e Histología por un período de seis años. También fue profesor en la Cátedra de Veterinaria de la Facultad de Agronomía en la Universidad Católica de Chile, donde llegó a ser miembro honorario de la misma, con voz y voto en sus decisiones.

En el año 1924 Arroyo regresa a su patria como profesor interino de la materia Anatomía Descriptiva y Anatomía Comparada, en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de la Plata. También ejerce la titularidad en la Cátedra de Anatomía y Fisiología de los Animales, en la Facultad de Agronomía hasta 1947.

Arroyo junto al distinguido académico profesor Ángel Cabrera, crearon el Museo de Anatomía, adscrito al Instituto de Anatomía Veterinaria, de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de la Plata, donde realizaban pruebas continuas empleando diferentes técnicas que permitían la conservación de piezas anatómicas, a lo largo del tiempo y que sentaron las bases para la obtención de las colecciones más completas de piezas anatómicas, realizadas y conservadas exclusivamente para este museo en la Argentina.

Primera visita a Venezuela

Víctor Manuel Arroyo fue contratado por el Ministerio de Agricultura y Cría de Venezuela entre 1946 y 1947, para que interviniera en la organización de las cátedras de Anatomía de la Escuela Superior de Veterinaria de Caracas y para iniciar la creación del Museo Anatómico como el creado en la Argentina.

Para esta contratación se aprovecha también el enlace que tenía Arroyo con el Ministro de Agricultura y Cría de Venezuela, a través del Ingeniero Agrónomo Eduardo Mendoza Goiticoa, quien había sido alumno de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la Plata. El 30 de julio de 1946, Mendoza le manifiesta a Arroyo su regocijo, ante la posibilidad de viajar a Venezuela y le informa de las gestiones que el doctor William Larralde Rivas había tramitado, en nombre del gobierno venezolano.

El 16 de octubre de 1946, a través de la Embajada de Venezuela en la República Argentina, el embajador Manuel Arocha, le escribe al Doctor Orestes E. Adorni, interventor de la Universidad de La Plata, para comunicarle que en la misma fecha se ha dirigido a su excelencia el Doctor Juan Atilio Bramuglía, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, para que facilitaran los trámites de viaje a Venezuela, y además manifestó que el tiempo de permanencia de Arroyo en el país, le permitiría completar los años de servicio para efectos de su jubilación en la Universidad de la Plata.

En la ciudad de la Plata los periódicos, como El Día y El Tiempo se harían eco de la importancia del traslado de este distinguido profesional, para dictar cursos en Caracas. Así lo destacaba para entonces el periódico “El Día” (sábado 26 de octubre de 1946):..

“ …a raíz de una especial invitación del Ministerio de Agricultura de Venezuela y con el fin de dictar cursos y orientar la organización de la Facultad de Venezuela, de Caracas, el próximo 2 de noviembre emprenderá viaje a dicho país por vía aérea, el doctor Víctor Manuel Arroyo (…) el interventor de esta alta casa de estudios doctor Adorni, le ha encomendado, con motivo de su viaje, la misión de realizar estudios vinculados con la agricultura y la ganadería de aquel país hermano. Ya en los años 1918 y 1934 el doctor Arroyo a requerimiento del Gobierno de Chile, cumplió una misión semejante a la que abordara en Caracas

Llega a Caracas en el mes de noviembre del año 1946, instalándose en las edificaciones de la Estación Experimental de Agricultura y Zootecnia. En estos locales se dictaban clases teóricas y prácticas de Anatomía Descriptiva del Caballo, Anatomía Comparada de los Animales Domésticos, Histología Normal y Embriología, Anatomía Patológica e Histopatología y Cirugía, así como también las prácticas de Técnica Quirúrgica. (León A, José A., 1996), 20 años de la Facultad de Ciencias Veterinarias. UCV 1938-1958. Caracas. Coedición de la Secretaria de la UCV y la APUCV. P. 232).

En estas instalaciones, en el año 1947, Arroyo inicia la organización del Museo de Anatomía, con la colaboración del técnico Balsamino Cumare, quien era ayudante en la Cátedra de Anatomía. En principio armaron los esqueletos de diferentes animales, entre ellos el Caballo “Cascabel”, de gran valor histórico para la hípica nacional por haber sido ganador de 26 carreras, (de Arias Gloria, 1983. Museo de Anatomía. FCV – UCV).

Al final de su estadía en el país, el Doctor Carlos A. Rodríguez Cabrera, decano de la Facultad, dirige una comunicación e informe técnico al funcionario encargado del Ministerio de Agricultura y Cría, donde destacaba la labor cumplida por Arroyo en el acopio y preparación de material de enseñanza y a la organización de un excelente museo anatómico, contentivo de valiosas piezas preparadas y montadas por él mismo, y en el cual aconsejaba su tratamiento para su conservación. Igualmente destaca su labor docente y solicita una serie de reconocimientos Honor al Mérito para el destacado profesional.

El comunicado expresaba lo siguiente:

“… tratándose de un especialista de la talla y prestancia del doctor Arroyo, parece excusado hacer meritos de su labor docente que ha sido sencillamente insuperable y ha elevado la enseñanza de la asignatura a un nivel de efectividad jamás alcanzado antes, en el tiempo que lleva de fundada la Facultad de Medicina Veterinaria. Continua diciendo el decano que: “dentro del tiempo breve que su fecunda actuación ha echado las bases fundamentales de la organización ideal de la Cátedra de Anatomía en todos sus múltiples aspectos por lo tanto, este decanato, si bien esta conciente de la imposibilidad de galardonar cumplidamente tan meritoria labor, que habrá de repercutir favorablemente en la preparación de los futuros profesionales de la Medicina Veterinaria en el país, se propone en la ausencia de las autoridades superiores:
1. Dar los pasos necesarios para que se confiera al doctor Arroyo el titulo de doctor en Medicina Veterinaria “Honoris Causa” de la Universidad Central de Venezuela”.
2. Designar con el nombre el pabellón donde funciona actualmente la Cátedra de Anatomía.
3. Extender un diploma caligrafiado en reconocimiento de sus servicios.
4. Acompañar el diploma anterior de una medalla de “Honor al Merito”, labrada en oro de Guayana.”

El Doctor Santiago A. Vera Izquierdo, Rector de la Universidad Central de Venezuela (UCV), trasmite al decano interino, Rodríguez Cabrera, que en sesión del Consejo Universitario, se aprobaba el acuerdo de Asamblea de Facultad, de otorgarle un diploma al Doctor Víctor Manuel Arroyo, como reconocimiento a su eficiente labor en el país (Oficio Nº 253, 26/03/47).

Segunda visita a Venezuela

En el año 1952, el decanato de la Facultad de Medicina Veterinaria de la UCV, tramitó ante esta casa de estudios y en la República de la Argentina, la contratación por un año para el Doctor Arroyo, con el fin de dictar las cátedras de Anatomía Descriptiva del Caballo (1er año), Anatomía Comparada de los Animales Domésticos (2do año) y Terapéutica y Técnica Quirúrgica (5to año). Otras obligaciones también estaban referidas, como la organización de programas de estudio y actividades de investigación.

Arroyo arribó al país el 15 de diciembre de 1953 por el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, hoy Aeropuerto Simón Bolívar. Lo recibió el decano de la Facultad de Medicina Veterinaria para la fecha, profesor Enrique Guillermo Vogelsang, con quien se trasladó directamente a la facultad, ubicada en la ciudad de Maracay, a un poco más de cien (100) Km. de la capital de la República.

Al día siguiente comenzó el curso de Anatomía Descriptiva del Caballo e inició él trabajó de preparación y adiestramiento del personal técnico del Museo de Anatomía en Maracay, una réplica del museo, creado por él mismo, de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional Eva Perón.

Durante esta segunda estadía Arroyo encuentra que las piezas preparadas en la primera visita estaban algo maltratadas, y el motivo podría haber sido el traslado de la facultad desde Caracas hacia Maracay. También por la acción activa de parásitos y el paso del tiempo. Por tal motivo trabajó en su renovación con la colaboración de sus ex discípulos Doctor Francisco A. Urbina Romero, del profesor venezolano Cesar A. Arias Starck, y de los técnicos José Pérez, Justo Molina, Francisco Herrera y Luís Sandía.

Luego de preparar nuevamente el esqueleto del Caballo “Cascabel”, se dedica a preparar el de un perro. Ambos esqueletos sirvieron de piezas para el entrenamiento del personal, en cuanto a técnicas de macerado, cuereo adecuado, secado y demás factores necesarios para el armado de las piezas. Puso en práctica el método de corrosión y deja como regalo para la FCV-UCV, una jeringa especial para perfundir grandes animales.

Realizó dibujos de láminas para colocarlas en las paredes del museo y para usarlas con fines docentes. Usaba glicerina fenicada para mantener manejables las piezas que eran procedentes de la disección de tejidos blandos y para la exhibición de las piezas, recomendó la adquisición de recipientes de vidrio de paredes planas de diferentes tamaños con el fin uniformizar la presentación de las mismas.

El profesor Arroyo, en vista de la carencia de textos de anatomía escritos en idioma castellano, consiguió traer a Venezuela en el año 1954, 90 ejemplares de su libro, Anatomía Descriptiva del Caballo, a través de la Asociación de Estudiantes de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Eva Perón.

Tercera visita a Venezuela

En el año 1956, en ocasión de su jubilación de la Universidad Nacional de La Plata, la FCV-UCV, consideró oportuno gestionar su regreso a Venezuela, por un tiempo mayor, incluso buscando las posibilidades que se radicara en el país. Para ello el decano Carlos A. Rodríguez Cabrera, inició las gestiones de contratación y se le renueva un contrato en fecha 16 de marzo de 1958, el cual duró hasta el 16 de junio de 1959.

Durante este período el país estuvo inmerso en tensiones políticas de orden diplomático, con la Argentina y Chile, por la negativa de Venezuela de expulsar del país al ex–presidente Juan Domingo Perón. Los estudiantes se declararon en huelga y realizaron manifestaciones de protesta en contra de un plebiscito que pretendía realizar el presidente Marcos Pérez Jiménez. La protesta estudiantil se alarga, adhiriéndose a la misma los estudiantes de educación media “y una continuada serie de acciones urbanas despertaron la conciencia democrática y contribuyeron al agotamiento del régimen” (Leal, Ildefonso, 1981). Es a partir del mes de febrero de 1958, que la universidad regulariza sus funciones y prosigue sus actividades, y mientras, Arroyo seguía enfocado en cumplir con el país a nombre de su patria y según su apostolado docente.

En 1964 el Consejo Universitario de la UCV considera los méritos y la constancia del Dr. Arroyo para incorporarlo al plantel de docencia en la categoría máxima de Profesor Asociado. No obstante un grupo de profesores de la Facultad, entre los que se encontraban: Francisco A. Urbina Romero, Tomas Rodil Calderón, Cesar A. Arias Stark, Humberto Valeri Z., Emilio Baldizan Gato, Carlos Quiroz Vega, Abraham Hernández Prado, Guillermo Quintero, José A León A., Heraclio Mendoza Díaz, Luís E. Sánchez Araujo, Jesús Lander Guzmán, Sebastián Viale Rigo Rotundo, Luís Power, Ute Urias Hebert Morris Bizet, Luís J. Leal Medina, Ulises Guardia Jaén, Martín Hanh K. Piero Gallo G., Jesús Alberto Ramírez Avendaño, Beatriz Martines de Márquez, Omar Verde Sandoval, Silvanna de Rosa, Palma de Magnifico, Castor Velo C. y otros, se dirigieron al Consejo de Facultad (oficio s/n de fecha 23/06/64), destacando que el caso del profesor Arroyo era de excepción, y que podía ser ubicado en una categoría más alta, de manera tal de cumplir ciertos requisitos de ley y optar a la clasificación de profesor titular, ya que sus aportes a la universidad, en cuanto a formación de su plantel docente, técnico y estudiantado, tenían suficiente valor académico y científico para los fines de su ascenso al mayor escalafón universitario.

Es así como el 17 de agosto de 1968 es ascendido a Profesor Titular de la UCV “por considerar que cumple con los requisitos establecidos en el artículo 77y 85 de la Ley de Universidades, contribuyendo al estudio de importantes y originales aspectos anatómicos de la Fauna de Venezuela”.

El doctor Arroyo también se ocupaba de mantener la cátedra y sus terrenos adyacentes en inmejorables condiciones. Manifestaba siempre a las autoridades universitarias la necesidad de realizar mejoras a la infraestructura y a las áreas verdes. En 1972 consigue el financiamiento para construir un auditórium con una capacidad de aforar unas trescientas personas cómodamente sentadas, para recibir las oleadas de estudiantes que se inscribían para iniciar la carrera. Contaba con un sistema moderno de proyección ante una pantalla movible que cubría un enorme pizarrón para ayudar las clases teóricas, así como de un sistema moderno de aire acondicionado integral, que ayudaba a ventilar los amplios salones de prácticas que se construyeron al lado.

En estos salones, las mesas de disección fueron construidas de hormigón con un drenaje suficiente para permitir con rapidez y facilidad su higienización. También sembró árboles frutales y grama en los alrededores del edificio de la cátedra como parte del embellecimiento del ornato. En la parte frontal del auditorio se diseñaron oficinas para los profesores de la cátedra, una de las cuales la ocupo él, donde pacientemente planificaba sus clases teóricas y prácticas, además del trabajo incansable para dotar y mejorar su querido museo. Llevaba con meticulosidad en un cuaderno los resultados de cada clase y hasta las irregularidades que había que corregir.

Actividad del Museo

En el museo anatómico se armaban esqueletos de jirafas,dromedarios, elefantes, equinos en diferentes posiciones, casuarios, monos, roedores y varias especies de aves, las cuales existen hoy día. El incremento en el número de ejemplares preparados obligaba a utilizar áreas físicas y es así cuando se dispuso de un nuevo local, al cual hubo que levantar el techo para poder ubicar el esqueleto de una jirafa.

Un hecho interesante de mencionar en la preparación de piezas para el museo fue el esqueleto de un pequeño elefante fallecido en el Zoológico de Maracay, que cuando se ordenaban los huesos para proceder a su armado, Arroyo se dio cuenta que le faltaba una escápula. Pensando en lo difícil que iba a resultar obtener otro cadáver de elefante, para utilizar su escápula y ajustarla en el esqueleto armado, se ingenió para plasmarla en yeso. La pieza quedó tan igual que hasta hoy resulta difícil saber cuál de las dos es la natural y cuál es la reemplazante.

Los esqueletos de los animales que se armaban eran, en su gran mayoría, procedentes de particulares, de las prácticas de anatomía, de los ocasionales y del Hipódromo Nacional “La Rinconada”, cuando propietarios desechaban animales o fallecían en carrera y para poder cobrar el seguro debían cumplir con el protocolo de necropsia. Los animales salvajes procedían de los zoológicos y muchas veces de algunos circos que visitaban la ciudad.

Arroyo contó en sus inicios con un magnifico ayudante, al cual también formó técnicamente, el señor José Pérez, quien logró manejar diferentes técnicas y se habría convertido en todo un experto en el arreglo de piezas anatómicas. También fueron técnicos de gran trayectoria en el museo, el Sr. Cesar Acosta y el señor Antonio Pérez, hermano de José.

La inmejorable organización y dotación del museo, fue merecedora de elogios, hasta tal punto que las altas autoridades municipales de la ciudad vieron en el museo una fuente de expansión para el colectivo citadino, al punto que el presidente de la Cámara Municipal del Municipio Girardot, capital Maracay para el momento, señor Ramón Narváez Montaño, gestionó ante el rector de la UCV, doctor Rafael José Neri, el traslado de este importante museo al centro de Maracay, para que la ciudadanía en general pudiera visitarlo y admirarlo, y así ejercer una función educativa para la colectividad.

No obstante la universidad y en especial la FCV-UCV, manifestó su inconformidad con lo planteado, por cuanto el museo había sido creado como una obra científica del doctor Víctor Manuel Arroyo, para ser utilizada con fines didácticos en la formación de estudiantes de veterinaria, lo cual representa años de intensa y minuciosa investigación; La FCV-UCV ofrecía visitas a escolares e instituciones que estuviesen interesadas en esta materia y prestaban su colaboración en el procesamiento y armado de piezas para un museo que la Cámara Municipal, quisiera crear.

Actividad Gremial y de Sociedades Científicas y Profesionales

Es elegido presidente del Círculo de Médicos Veterinarios de la Provincia de Buenos aires en el período 1941–1943, fue consejero académico en los años 1945 y 1948, miembro del Consejo Superior, distinguido como Guardasellos de la Universidad de la Plata, puesto honorífico y vitalicio que por primera vez se le confería a un profesor de veterinaria en la Argentina y como oficial representante de esta casa de estudios, ante la Universidad de Chile.

Fue miembro honorario de la Sociedad de Médicos Veterinarios de Venezuela hoy convertida en Federación y miembro fundador del Ateneo Venezolano de Morfología. En este ateneo así como en la Facultad de Odontología de la Universidad Central dictó brillantes conferencias sobre “Anatomía y Cronología Dentaria”, materia donde era considerado como una autoridad internacional.

Perteneció, como miembro a las sociedades profesionales extranjeras como la “Asociation Internationale des Anatomistes Veterianries” de la escuela Veterinaria de Lyon, Francia.

Fue autor de varios libros de textos de anatomía, así como de varios trabajos de investigación que lograron premios y menciones internacionales, como el referido a la “Irrigación de las Cápsulas Suprarrenales en Anatomía Veterinaria”, que obtuvo una mención especial al ser presentado en el primer Congreso Nacional de Veterinaria de Montevideo, República de Uruguay, en 1930.

Obtuvo reconocimientos por el consejo de la FCV-UCV, por la labor desempeñada en la Cátedra de Anatomía y también de varias promociones de estudiantes. La promoción del año 1975, las más numerosas hasta la fecha, lo escoge de padrino y la misma lleva su nombre. Cuando cumplieron 30 años rindieron homenaje y develaron un gran portarretrato en la FCV-UCV en Maracay, para enaltecer su gran labor de docente, de investigador y de persona de intachables principios y valores morales.

Víctor Manuel Arroyo. Su personalidad

Era un hombre muy serio, con una enorme capacidad para organizar. Fue muy dedicado a su hogar y grupo familiar. Al llegar a Maracay con su señora esposa y su hija María Mercedes, se instaló en una dependencia de la Facultad de Medicina Veterinaria expresamente acondicionado para él y su familia. Sus costumbres eran muy respetadas por su magnífico comportamiento y sabia imponerse como persona. La disciplina en el trabajo era otra de sus cualidades. Siempre estaba dispuesto para la docencia, la cual impartía como un apostolado. En sus clases no se sentía ni tan siquiera un murmullo porque todo el alumno que iba a sus disertaciones, las hacía con agrado y mucho interés. Era de admirar la constancia en que asistía a su trabajo diario, de donde no lo apartaban ni las enfermedades.

Víctor Manuel Arroyo. El Final

En el año 1969, luego de regresar de un viaje académico a los Estados Unidos de Norteamérica, su salud comienza a quebrantarse y estaba en constantes chequeos y tratamientos médicos. Su médico de cabecera era el internista venezolano Dr. Henríque Benaím Pinto.

Arroyo era un empedernido fumador y por unos 12 años presentó problemas respiratorios crónicos (bronquitis crónica y bronquiectasia), luego sufrió hipertensión arterial y cardiopatía isquémica, también un accidente cardiovascular moderado, del cual se recuperó, sin embargo le devino la enfermedad de Parkinson y un adenoma prostático acompañado de un cuadro psicótico. Esta situación de enfermedad crónica tanto física como mental, le impidió mantener sus actividades en la universidad y fue así como sus familiares debieron solicitar su jubilación. En su trabajo fue incansable; solo cuando le abandonaron las fuerzas y le fue imposible continuar con sus actividades fue que dejó de asistir a su jornada laboral.

La universidad en el proceso de otorgar su jubilación reconoció el mérito de haber sido “el formador del Museo Anatómico de la Facultad de Ciencias Veterinarias”, además de su intachable rectitud y su larga labor de maestro, dentro de los cuadros docentes de la UCV.

Fallece un 11 de Diciembre de 1976, sin haber podido disfrutar, como bien se lo merecía, el tiempo de su jubilación por inhabilitación, concedida por la Universidad el 02 de agosto de 1973. Un sabio y un apóstol de la docencia desaparecerían dejando para la profesión una carrera llena de los más sentidos recuerdos.

Bibliografía
  • León A., José A. (1996). 20 años de la Facultad de Ciencias Veterinarias. UCV 1938-1958. Caracas. Coedición de la Secretaria de la UCV y la APUCV. P. 232.
  • Leal, Ildefonso. (1981). Historia de la UCV. Caracas. Ediciones del Rectorado, p. 237).

 

Cronista de la FCV-UCV
Edición de texto: Florángel Conde


Anuncio Publicitario 300 x 250 píxeles
0 Shares:
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Anuncio Publicitario 300 x 250 píxeles


Anuncio Publicitario 300 x 250 píxeles